La colección más grande del mundo de barcos a escala hechas por un mismo modelista

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sábado, 10 de octubre de 2015

USS Buchanan - HMS Campbeltown


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El destructor HMS Campbeltown comenzó su vida como el USS Buchanan (DD 131), un buque de la clase "4 stackers". Cuando la construcción de estas naves cesó en 1922, 271 de estos habían sido construidos. Este diseño de la I Guerra Mundial pronto se hizo obsoleto, y el inicio de la II Guerra Mundial hizo que 102 de ellos fueran desechados. Sin embargo la Royal Navy, en la necesidad de realizar acompañamientos de los convoyes mercantiles, obtuvo cincuenta de ellos como parte de la Ley de Préstamo y Arriendo. Renombrado como HMS Campbeltown, escoltó los convoyes atlánticos y asistió al hundimiento del submarino alemán U-141. La hazaña más famosa del Campbeltown fue, sin embargo, la incursión legendaria en St. Nazaire.

El plan

Cuanto mas sencillo sea el plan mas facil es que tenga éxito. El plan inicial trataba de estrellar un buque lo suficientemente grande y veloz contra las puertas del dique para después reventarlo con una enorme explosión. Este plan evidentemente fue desarroyado y la fuerza de ataque consistirian en tres destructores (2 de ellos de escolta) y 18 lanchas motoras, acompañados por unas cuantas torpederas y una cañonera donde estaria embarcado el comandante de la misión. El barco encargado del “Kamikaze” estaria cargado de toneladas de alto explosivo detonados por un temporizador calibrado a las 8 horas de haber impactado en las exclusas y llevaría a bordo Comandos e ingenieros de demolición que, una vez “amarrado” el barco en puerto saltarian a tierra para destruir las instalaciónes portuarias secundarias para finalmente uhir en las lanchas.

El desafortunado destructor que se haria un honroso hueco en la historia seria el HMS Campbeltown. Destructor de la clase Clemson de 4 chimeneas anteriormente conocido como USS Buchnanan (DD-131) y cedido a los britanicos en Septiembre de 1940 por la ley de prestamo y arriendo. Anticuado y muy rodado, no estaba en condiciones de continuar en operaciónes de primera linea pues sus caracteristicas estaban ya muy mermadas y de no ser por la misión hubiese sido desguazado.

Para poder aproximarse al puerto el HMS Campbeltown fue disfrazado como un integrante más de la Kriegsmarine se tratase: Se le quitó parte de la superestructura y dos de las chimeneas, recortando diagonalmente las otras dos para asi parecerse lo máximo posible a una torpedera germana.
El 26 de Marzo de 1942 a las 14:00 la agrupación zarpó en dirección a aguas francesas. Al dia siguiente por la mañana a medio camino del objetivo avistaron un submarino alemán que a su vez se percató de su presencia y se sumergió, emergiendo horas mas tarde comunicando posición y rubmo de los buques avistados. Sin embargo el alto mando de la Kriegsmarine no dio la importancia merecida pensando que seria un convoy mas en dirección a gibraltar.

El inicio de la misión fue en la madrugada del 28-29. Los destructores de escolta se separaron y el extraño convoy puso rumbo a St-Nazaire. Mientras, 60 bombarderos nocturnos ingleses bombardeaban el puerto, distrayendo a las defensas e iluminando el entorno para asi facilitar a los comandos. Pasada la medianoche el grupo ingresó en el estuario, sorteando habilmente el destructor los bajíos del fondo. A la 1:20 de la mañana fueron detectados por la defensa portuaria alemana y fueron obligados a identificarse y se puso en marcha el plan de confusión. Intercambiaron señales luminosas con los puestos alemanes, aparentando ser una formación en misión secreta y asi ganar algo de tiempo mientras el HMS Campbeltown se adentraba cada vez mas en el estuario, lentamente pero aproximandose al puerto ya bien visible. Sin enbargo era evidente que no iba a durar y el engaño se descubrió. Ya no habia duda de la identidad e intenciónes del convoy intruso cuando, a poco menos de una milla de distancia se ordenó abrir fuego contra las embarcaciónes.

Todos los cañones a orillas del estuario se ensañaron sobre el conboy. Ryder no tenia tiempo y al mismo tiempo de descubrirse el engaño ordenó al Campbeltown velocidad máxima. La corta milla se hizo eterna. El destructor desarroyó una grán velocidad y era el blanco favorito de los cañones casi ignorando las lanchas. Impactos de todos los calibres alcanzaban al destructor, pronto serian masacrados y si cualquier proyectil alcanzaba las cargas de alto explosivo de sus bodegas el convoy se vaporizaría al instante. La mayoria de los ocupantes del Campbeltown estaban o heridos o muertos pero sin embargo consiguió pasar en frente de las defensas y se incrustó en las puertas del dique a 40 nudos de velocidad.

Una vez detenido el barco era la hora de los ingleses. Los que todabia estaban en condiciónes saltaron del barco aprobechando la confusión para cumplir sus objetivos no sin alguna objeción de los guardias de turno y mientras las lanchas, lideradas por la cañonera de Ryder, se dedicaban a hostigar disparando con sus ametralladoras y lanzando granadas mientras daban vueltas por el puerto a todo gas esquibandose unas a otras, como de una danza loca se tratase. También lanzaron torpedos de acción retardada contra la exclusa exterior del viejo acceso al dique. Los comandos consiguieron destruir las bombas de vaciado de agua del dique y también inutilizaron la maquinaria de la apertura de la exclusa.

Pero nada mas comenzar la misión se vió que seria imposible cumplir con todos los objetivos pues la cantidad de bajas era muy elevada y no dejaba de subir. Cuando la confusión desapareció y los alemanes se organizaron iniciaron sobre el puerto un fuego cruzado sobre las lanchas, bajo las balas de las ametralladoras y los proyectiles de los cañones las inestables embarcaciónes se hundian en las aguas del puerto. Escapar de esa trampa se mostraria como la parte dificil de la misión. Muchas lanchas se hundieron y las lanchas supervivientes que tenian que recoger a los comandos ahora también rescataban naufragos en medio del puerto en fuego cruzado y evidentemente pocos tuvieron la suerte de ser rescatados o de sencillamente de uhir del puerto, muchas motoras eran alcanzadas de lleno por fuego del 88 mientras estaban detenidas ayudando a subir a los marineros. La cañonera del propio Ryder a duras penas logró salir y no sin antes ayudar a los tripulantes de las lanchas seriamente dañadas. A las tres de la madrugada se habia cumplido la retirada del puerto. De las 18 lanchas solo 8 consiguieron escapar con 271 hombres a bordo, condenando al resto a la muerte o al cautiverio. Hubo quienes lograron escapar del puerto a pie pero fueron perseguidos y finalmente apresados.Al amanecer ya se habian hecho prisioneros y se recogieron a los muertos. La infraestructura portuaria habia sufrido daños moderados y el HMS Campbeltown seguia incrustado en las puertas del dique.

Los soldados alemanes encontraban dificultades para desatascarlo pues los ingleses habian inundado varios compartimentos para que fuese dificil su extracción. Eran las 10 de la mañana cuando derrepente el Campbeltown desapareció en una brutal explosión que rompió definitivamente las puertas de la exclusa e inundó inmediatamente el dique. Las cargas de alto explosivo con detonación retardada cumplieron su funcion. La explosión fue tal que partió en dos el buque lanzando la mitad de proa al dique y la otra mitad al mar, se cree que unos 200 soldados alemanes que la inspeccionaban perdieron la vida. Mas tarde también hicieron explosión los torpedos retardados en las exclusas de la entrada vieja, destruyendo totalmente el dique.
El objetivo primario de la misión se habia cumplido. Aunque el precio a pagar fue alto la Kriegsmarine perdió un punto vital para sus planes y significó que no podia utilizar con garantias sus acorazados en el Atlantico. Reparar el puerto supuso un gran esfuerzo para la marina alemana y reacondicionar el dique llevaria lo menos dos años de trabajo ininterrumpido (finalmente el dique fue reparado por los franceses y de nuevo fue operativo tras la segunda guerra mundial después de varios años). Aunque para la flota submarina apenas tuvo consecuencias, los acorazados Scharnhorst y Gneisenau junto con el crucero Printz Eugen se vieron obligados a volver a aguas alemanas y el Tirpitz se vió recluido en los fiordos noruegos, ningún gran buque alemán volveria a ver el inmenso oceano gracias al valor del capitán Ryder y de sus hombres.